Envío gratis con una compra mínima de 5,000 pesos.
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Agua
Usamos agua reciclada en nuestros procesos de teñido. Puedes tener la tranquilidad de que no desperdiciamos agua potable.

Hecho en México
Nuestros productos están hecho en México, apoyando a nuestro Gobierno y a nuestra gente.

Hilo
Nuestro hilo viene de botellas recicladas o de algún otro elemento de poliéster
SMARTEX es una empresa textil que nació en el año 2010, con el objetivo de tejer telas para polos escolares de algodón – poliéster. Desde nuestros inicios, hemos trabajado arduamente para establecer una reputación sólida en la industria, ofreciendo productos de alta calidad que garantizan la comodidad y durabilidad necesarias para el uso diario en el ámbito escolar. Después de superar la curva de aprendizaje, nos enfocamos en satisfacer las necesidades textiles de nuestros clientes escolares, entendiendo la importancia de contar con uniformes resistentes y atractivos que inspiren confianza y orgullo en los estudiantes.
Para el año 2013 decidí incursionar en las polos para empresas, es decir; polos para uniformes, industriales, empresariales y publicitarias, con el ideal de ofrecer el mejor producto al mejor precio. Desde entonces, he trabajado arduamente para seleccionar telas de alta calidad que aseguren comodidad y durabilidad, entendiendo que un buen uniforme no solo representa la identidad de una empresa, sino que también contribuye a la satisfacción de sus empleados.
Gracias a nuestra mejora continua, logramos el desarrollo de nuestra tela más usada; el tango. Esta tela, compuesta por un 100% poliéster de alta calidad, no solo destaca por su durabilidad, sino también por su resistencia a las arrugas y su capacidad para mantener los colores vibrantes a lo largo del tiempo. Su densidad superior a la competencia la convierte en una opción ideal para diversas aplicaciones, desde moda hasta prendas industriales, proporcionando tanto confort como estética. Además, el proceso de fabricación de la tela tango ha sido optimizado para ser más sostenible, reduciendo el impacto ambiental y ofreciendo productos responsables para nuestros consumidores. Mi objetivo es seguir innovando y mejorando el servicio, asegurando que cada polo que sale de mi empresa cumpla con los estándares más altos y ayude a potenciar la imagen de las marcas que representamos.
Al evaluar el impacto ambiental entre el algodón y el poliéster, nos enfrentamos a un equilibrio entre el origen de la materia prima y la gestión del ciclo de vida. El algodón es una fibra natural y biodegradable; sin embargo, su producción convencional es extremadamente intensiva en recursos. Cultivar el algodón necesario para una sola camiseta puede requerir hasta 2,700 litros de agua y un uso desproporcionado de pesticidas y fertilizantes, lo que degrada la salud del suelo y contamina acuíferos locales. Aunque el algodón orgánico mitiga el uso de químicos, su huella hídrica sigue siendo un desafío crítico en regiones con escasez de agua.

En la manufactura de telas sintéticas como el poliéster, el uso del agua no se destina al cultivo, sino a los procesos de enfriamiento del polímero y, fundamentalmente, al teñido. Aunque el volumen es menor que en las fibras naturales, la industria enfrenta el reto de la “huella gris”, es decir, el agua que se contamina con químicos y colorantes. No obstante, el poliéster presenta una ventaja técnica: su naturaleza hidrofóbica permite la implementación de tecnologías de teñido en seco o por sublimación, que reducen el consumo de agua en la tintura hasta en un 90%. La superioridad del poliéster en cuanto a recursos hídricos se extiende más allá de la fábrica. Al ser una fibra que no absorbe humedad, las prendas resultantes requieren ciclos de lavado más cortos y un secado mucho más rápido en el hogar, lo que ahorra agua y energía durante toda su vida útil. Además, su resistencia al desgaste asegura que la “inversión hídrica” inicial se amortice durante años, a diferencia de las fibras naturales que tienden a degradarse más rápido. Finalmente, el auge del poliéster reciclado (rPET) permite eliminar casi por completo la necesidad de agua virgen, cerrando el ciclo productivo y consolidándose como la opción más eficiente para una economía textil responsable con el recurso más vital del planeta.
